LA FILOSOFIA
La filosofía entonces consistiría en esa “insatisfecha búsqueda del saber” que al igual que en las maniobras del amor, busca sin cesar al ser amado que se acerca y se aleja pero que nunca se posee verdaderamente. La filosofía como el amor, es la búsqueda constante de un no se qué que nos aprieta las entrañas y no nos deja reposar en paz. Es la intranquilidad perpetua de la duda que nos ínsita a “buscar sin saber que es, pero sabiendo de entrada que algo encontraremos.”
FILOSOFIA ANTIGUA
La historia de la filosofía antigua es la historia de los orígenes del pensamiento occidental. La humanidad y su exitoso despliegue de curiosidad, la ha conducido de manera ascendente a la construcción de una cultura que en si misma manifiesta el sentido de su búsqueda inmanente hacia las profundidades de su mundo y del sí mismo inmerso en el.
PRINCIPALES FILOSOFOS
Tales de Mileto (624/23 – 546/45 a.C.) El agua es el elemento original : Es considerado por la tradición como uno de los siete sabios de la antigüedad. Contemporáneo de Solón y el rey Creso. Fue político, astrónomo, matemático, físico y filósofo. Muchas son las anécdotas que pueden relatarsen de él, a demás de predecir un eclipse de sol (alrededor del 28 de marzo del 585) y descubrir las propiedades del imán, cuenta Platón que alguna vez por estar observando un eclipse solar se cayo a un pozo. Aristóteles cuenta que su habilidad para negociar le permitió predecir la abundancia de aceitunas arrendando los molinos para posteriormente subarrendarlos a precios más altos de lo normal.
Anaximandro de Mileto (610/9 – 546/45) El apeirón o lo indeterminado: Contemporáneo de Tales. Fue político y astrónomo. Es considerado el primer escritor filosófico de Grecia. Uso por primera vez el término arjé (arché - principio) para referirse a la sustancia que lo origina todo y a diferencia de Tales, lo encontró en el infinito y eterno (apeirón). Este elemento a demás de originar todas las cosas, las contiene (gobierna) y disuelve al final de su existencia.
Pitágoras de Samos (582 – 507 a.C.) El número: el Teorema de Pitágoras, sus conocimientos sobre la armonía musical, los números primos y sus conocimientos sobre astrología. Como no se llevaban actas escritas, solo se conocen los resultados presentados por terceros, de manera que no queda claro si fueron producto de Pitágoras mismo, de otros miembros de la escuela o el resultado de un esfuerzo colectivo”. Fue el primero según la tradición en llamarse a si mismo, filósofo. Pitágoras fue originario de la isla de Samos en el mar Egeo, que, bajo el gobierno del rey Polícrates, emigra al sur de Italia estableciéndose en Crotona donde pudo construir su escuela sin la influencia y determinación político administrativa a la que se vio sometido en su isla natal.
Parménides de Elea (540 – 470 a.C.) El ser absoluto: Parménides nace en la ciudad de Elea. La tradición histórica dice que perteneció a la escuela Pitagórica cuyo maestro fue el pitagórico Ameinias. Posteriormente se separa de su escuela inicial para fundar otra (posiblemente la escuela de Elea) desarrollando doctrinas no consecuentes con el Pitagorismo. Poema: “70. Ni a bien de lo que era una vez habrá fuerza de fe que permita que nazca algo más que ello mismo. Por tanto, nunca ni hacerse ni perecer lo ha dejado Justicia aflojando sus hierros, mas lo retiene. Y el juicio sobre ello está en lo siguiente: o es o no es. Y juzgado, como es forzoso, ya queda que una hay que dejar, la sin nombre ni idea (que esa ni vía es de verdad), y la otra, como es, que así es verdadera. Y ¿Cómo va luego, en siendo, a morir?, ni ¿Cómo a criarse?: si se hizo lo que es, no lo es, y si un día va a serlo, tampoco. Conque el nacer queda así y el incierto morir anulado.
Zenón de Elea (¿430 – 490? a.C.) La paradoja del movimiento: “El primero es llamado sobre la dicotomía: Para ir de A a B, un móvil tiene que efectuar primero la mitad del trayecto A-B; y antes aún, la mitad de esa mitad y así sucesivamente hasta el infinito; de tal manera que nunca llegará a B. El segundo argumento es el de Aquiles: Aquiles (es decir, el más veloz) nunca alcanzará a la tortuga (es decir, al mas lento) pues la tortuga tiene un paso de ventaja. En efecto, antes de alcanzarla, Aquiles deberá alcanzar el punto de donde a partido la tortuga, de modo que ésta siempre tendrá ventaja”. “La flecha, que aparece en movimiento, en realidad está inmóvil: en efecto en todo momento, la flecha no puede ocupar sino un espacio igual a su largura y estado inmóvil con respecto a este espacio; y como el tiempo está echo de momentos, la flecha estará inmóvil durante todo el tiempo”.
Demócrito de Abdera (460 – 370 a. C.) El bien superior: la razón y la justicia: En Demócrito podemos distinguir una ética diferenciada de una física. Para él, el bien mas alto reside en la pureza del alma y no en las cosas materiales ni en las riquezas. Lo único que hace feliz al hombre es la justicia y la razón, pero a veces la razón no se impone y eso proporciona infelicidad y un gran temor hacia la muerte.
Gorgias de Leontino hoy Sicilia (485 – 380 a.C.) Nada existe: Que nada existe es argumentado de este modo. Si existe algo, o bien existe lo que es o lo que no es, o bien existen tanto lo que es como lo que no es. Pero ni lo que es existe, como demostrará, ni lo que no es, como explicará, ni tampoco lo que es y lo que no es, punto éste que también justificará. No existe nada, en conclusión. Es claro, por un lado, que lo que no es no existe. Pues si lo que no es existiera, existiría y, al mismo tiempo, no existiría. En tanto que es pensado como no existente, no existirá, pero, en tanto que existe como no existente, en tal caso existirá. Y es de todo punto absurdo que algo exista y, al mismo tiempo, no exista. En conclusión, lo que no es no existe. E inversamente, si lo que no es existe, lo que es no existirá. Pues uno y otro son mutuamente opuestos, de modo que si la existencia resulta atributo esencial de lo que no es, a lo que es le convendría la inexistencia. Mas no es cierto que lo que es no existe, y, por tanto, tampoco lo que no es existirá.
Desde Platón, asombro, curiosidad e inquietud, forman parte de esa gran significación de filosofía. Con el significado de estos tres sustantivos se da inicio a la filosofía. Porque se pasa del amor a la sabiduría al conocimiento buscado, ya no cualquier saber, cualquier opinión sino ese saber especial que se adquiere luego de buscado metódicamente, por medio de un método, siguiendo ciertos caminos y teniendo en cuenta aspectos de indagación. Platón, discípulo de Sócrates va a ser el pensador encargado de mejorar el método planteado por su maestro: la dialéctica. Se pasa entonces del método de la mayéutica de Sócrates a la dialéctica de Platón. De la misma manera que Sócrates, Platón parte de una idea básica que se llama hipótesis para ir poco a poco mejorándola a fuerza de crítica. Estas críticas no tienen otro espacio para hacerse que en el diálogo con el intercambio de afirmaciones y de negaciones. A este método lo denominó Platón, el método de la dialéctica. Por lo anterior se puede decir que la dialéctica de Platón es tributaria de la de su maestro, pero a diferencia de la de aquel, en vez de ir de pregunta en pregunta teniendo presente una cierta finalidad que no se expresa y sin concluir, la del discípulo por el contrario, regresa sobre cada pregunta hasta ganar la mayor claridad posible. Platón distingue en su método de la dialéctica dos tiempos: el primero es el de la intuición de la idea; el siguiente momento se basa en la crítica para esclarecer la intuición. Como primer sentir frente a un problema, una pregunta, una admiración, un misterio, está la intuición. Viene entonces el segundo momento que ya no es primario como la intuición sino que va más allá; es el camino que se sigue para alcanzar la idea. Aquí aparece la dialéctica que posibilita realizar el esfuerzo que permite depurar las ideas acercándose poco a poco hasta llegar a la aproximación más viable.
Aristóteles: Discípulo de Platón determina que la Dialéctica planteada por el tenía algunas falencias. El argumento crítico no es suficiente para el conocimiento positivo. Tendrá que elaborarse un instrumento que permita el saber. Este instrumento del pensar (Organon) es la lógica. El término Organon significa instrumento y dicha palabra fue incluida por Alejandro de Afrodisia, el cual era utilizado para designar la lógica en general. Posteriormente se hizo uso de el como título en los escritos de Aristóteles, en virtud de proporcionar la lógica aristotélica los instrumentos mentales para hacer cualquier tipo de investigación. La lógica dice como es que se origina el pensamiento cuando piensa, cual es la organización del razonamiento, sus elementos, demostraciones etcétera. Aristóteles denominó la lógica con el término de analítica (solución) de allí el título de los Analíticos y que se conformarán en Analíticos primeros y Analíticos segundos. Hasta este filosofo no se le había dado el reconocimiento a la metafísica que tiene ahora, pero él hizo que fuera tomada como una rama de la filosofía, siendo además una ciencia del alma, aunque algunos filósofos no le han dado este reconocimiento, como Emmanuel Kant y los filósofos materialistas partiendo de los principios de Karl Marx.
FILOSOFIA MEDIEVAL
Las cuatro fuentes principales de la filosofía medieval fueron la filosofía clásica y las tres religiones más importantes de la época: el cristianismo, el judaísmo y el islam. Pese a que el neoplatonismo ejerció alguna influencia, especialmente sobre algunos pensadores islámicos primitivos, Platón fue una figura mucho menos importante que Aristóteles. Aunque al principio de este periodo la mayoría de la obra de Aristóteles se había perdido en Europa, buena parte de ella fue descubierta a partir del siglo XII por los musulmanes, que habían entrado en contacto con la filosofía griega en el curso de la expansión del islam.
Tomás de Aquino: Santo, filósofo y teólogo italiano, en ocasiones llamado Doctor Angélico y El Príncipe de los Escolásticos, cuyas obras le han convertido en la figura más importante de la filosofía escolástica y uno de los teólogos más sobresalientes del catolicismo. Nació en una familia noble en Roccasecca (cerca de Aquino, en Italia) y estudió en el monasterio benedictino de Montecassino y en la Universidad de Nápoles. Reconciliando el énfasis agustino sobre el principio espiritual humano con la afirmación averroísta de la autonomía del conocimiento derivado de los sentidos, Tomás de Aquino insistía en que las verdades de la fe y las propias de la
experiencia sensible, así como las presentaba Aristóteles, son compatibles y complementarias. Algunas verdades, como el misterio de la Encarnación, pueden ser conocidas sólo a través de la revelación, y otras, como la composición de las cosas materiales, sólo a través de la experiencia; aun otras, como la existencia de Dios, son conocidas a través de ambas por igual. Así, la fe guía al hombre hacia su fin último, Dios; supera a la razón, pero no la anula. Todo conocimiento, mantenía, tiene su origen en la sensación, pero los datos de la experiencia sensible pueden hacerse inteligibles sólo por la acción del intelecto, que eleva el pensamiento hacia la aprehensión de tales realidades inmateriales como el alma humana, los ángeles y Dios. Para lograr la comprensión de las verdades más elevadas, aquellas con las que está relacionada la religión, es necesaria la ayuda de la revelación. El realismo moderado de santo Tomás situaba los universales (abstracciones) en el ámbito de la mente, en oposición al realismo extremo, que los proponía como existentes por sí mismos, con independencia del pensamiento humano. No obstante, admitía una base para los universales en las cosas existentes en oposición al nominalismo y el conceptualismo. En su filosofía de la política, a pesar de reconocer el valor positivo de la sociedad humana, se propone justificar la perfecta racionalidad de la subordinación del Estado a la Iglesia.
Es difícil definir el concepto “filosofía medieval”. En primer lugar, el término “medieval” es en sí mismo vago a efectos filosóficos. Una convención aceptada generalmente engloba bajo este epígrafe el periodo comprendido entre Boecio (siglo V) y Guillermo de Ockham (siglo XIV). Es decir, más de 800 años de la historia del mundo occidental. Esto último, a su vez, aparta de nuestro campo de estudio casi todo el pensamiento medieval ajeno a Europa o al mundo islámico.
En segundo lugar, el término “filosofía” se aplicaba en la edad media a un amplio abanico de saberes, desde la astronomía a la teología, pues se usaba como sinónimo de “sabiduría” o “conocimiento”. Por tanto, el término “filosofía” se utiliza aquí en su sentido moderno, para referirse a la investigación rigurosa de cualquier asunto al nivel más abstracto y general y no a sistemas de pensamiento (independientemente de su complejidad o sofisticación) consistentes en opiniones sobre la naturaleza de las cosas o reglas acerca de cómo debería vivir el ser humano.
(c. 480-524), filósofo y hombre de Estado romano. Boecio supo ganarse la estima y confianza de Teodorico I el Grande, rey de los ostrogodos, y por entonces señor también de Roma, quien en 510 le nombró cónsul. Más tarde fue acusado por sus enemigos de preparar una traición, y, aunque inocente, fue encarcelado en Pavía y ejecutado. Mientras estuvo en la cárcel escribió De Consolatione Philosophiae (Sobre la consolación de la Filosofía, 523), obra filosófica que, aunque escrita por alguien que no era cristiano, contiene muchos elementos de la ética cristiana por lo que fue tenida en muy alta consideración durante toda la época medieval. Se hicieron muchas traducciones de la obra y muy célebres son las del rey Alfredo el Grande y la del poeta Geoffrey Chaucer. Boecio escribió también un tratado de lógica sobre todo influido por la terminología lógica de los medievales, y realizó diversas traducciones y comentarios de las obras de Aristóteles, que sirvieron para que los escolares de entonces se iniciaran en el conocimiento del filósofo griego; escribió también sobre música, aritmética y teología.
Guillermo de Ockham (c. 1285-c. 1349), conocido como Doctor Invincibilis (en latín, ‘Doctor invencible’) y Venerabilis Inceptor (en latín, ‘Venerable iniciador’), filósofo inglés y teólogo escolástico, considerado el mayor representante de la escuela nominalista, la más consistente y directa rival de las escuelas tomista y escotista. Véase Nominalismo; Escolasticismo.
Nació en Surrey, Inglaterra. Entró en la orden de los franciscanos y estudió y enseñó en la Universidad de Oxford desde 1309 hasta 1319. Acusado por el papa Juan XXII de impartir enseñanzas peligrosas, permaneció en arresto domiciliario desde 1324 hasta 1328 en el palacio papal de Aviñón (Francia) mientras se sometía a examen la ortodoxia de sus escritos. Se alió con los franciscanos contra el papa en una disputa sobre la pobreza de la orden y huyó a Múnich en 1328 para acogerse a la protección de Luis IV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, que había rechazado la autoridad pontificia en asuntos políticos. Excomulgado por el Papa, Ockham escribió contra el papado y defendió al emperador hasta que este murió en 1347. El filósofo murió en Múnich, mientras intentaba lograr una reconciliación con el papa Clemente VI.
Ockham alcanzó la fama como alguien que aplicó la lógica de forma rigurosa para mostrar que muchas creencias de los filósofos cristianos (por ejemplo que Dios es uno, omnipotente, creador de todas las cosas, y que el alma humana es inmortal) no se podían probar mediante la razón filosófica o natural, sino tan sólo a través de la revelación divina. Su nombre se atribuye al principio de economía en lógica formal, conocido como ‘la navaja de Ockham’, según la cual las entidades no tienen que ser multiplicadas sin necesidad.
Las cuatro fuentes principales de la filosofía medieval fueron la filosofía clásica y las tres religiones más importantes de la época: el cristianismo, el judaísmo y el islam. Pese a que el neoplatonismo ejerció alguna influencia, especialmente sobre algunos pensadores islámicos primitivos, Platón fue una figura mucho menos importante que Aristóteles. Aunque al principio de este periodo la mayoría de la obra de Aristóteles se había perdido en Europa, buena parte de ella fue descubierta a partir del siglo XII por los musulmanes, que habían entrado en contacto con la filosofía griega en el curso de la expansión del islam.
La obra filosófica de los escritores judíos que vivían en países musulmanes y escribían fundamentalmente en árabe (entre ellos Maimónides, Moisés Nahmánides, Yehuda ha-Leví y Solomon ben Yehuda Ibn Gabirol), y la de los filósofos musulmanes (como Averroes, Avicena, Alfarabí y Al-Kindi) sufrió una acerba réplica teológica debido a los conflictos existentes entre las diversas creencias religiosas y las nuevas especulaciones metafísicas. Así pues, sólo la tradición filosófica cristiana sobrevivió hasta el final del periodo medieval, en parte debido a que los pensadores cristianos se mostraron menos atrevidos a la hora de afrontar los conflictos entre razón y religión que sus colegas judíos y musulmanes. Algunos de los filósofos cristianos más importantes, aparte de los mencionados y por mencionar, fueron Pedro Abelardo, san Anselmo, Juan Escoto Eriúgena y Juan Duns Escoto.
El propósito de la filosofía medieval no era construir grandes sistemas, ni desarrollar visiones del mundo (al menos en este punto guarda cierta similitud con la filosofía del siglo XX). El filósofo medieval ya tenía una visión del mundo: la religiosa. De hecho, el tema dominante de la época (tanto en los autores cristianos, como en los musulmanes y judíos) fue el intento de conciliar aquélla con las ideas filosóficas clásicas. Durante este proceso emergió una tradición filosófica clara y distinta, a cuya aparición coadyuvó la fundación de las universidades de Bolonia, París y Oxford. En el contexto cristiano, esta tradición filosófica se conoce por el nombre de escolasticismo o escolástica, la filosofía de escuelas y escolares.
Buena parte de las obras del periodo surgieron a partir del estudio de las obras de Aristóteles y de los distintos intentos para aplicar su pensamiento a la teología (ejemplos paradigmáticos de ello fueron san Buenaventura y santo Tomás de Aquino, autor de una de los textos filosóficos medievales más importantes: Summa Theologiae, 1265-1273). No se ponía excesivo énfasis en la originalidad, pero sí existió una cierta tendencia progresiva hacia la elaboración de un pensamiento caracterizado por un mayor grado especulativo. Algunos temas de importancia, también para escuelas posteriores, fueron el debate entre realismo y nominalismo, la relación entre fe y razón, y el desarrollo de un léxico técnico filosófico a partir del cual poder asentar la especulación lógica y metafísica.
El relativamente lento desarrollo de la filosofía medieval hizo que ésta se viera finalmente superada, a partir del siglo XIV, por el avance más acelerado de las ciencias físicas y políticas. En filosofía, el renacimiento se caracterizó por los trabajos de Francis Bacon, Nicolás de Cusa y Nicolás Maquiavelo, y por un desplazamiento del interés medieval por el aristotelismo hacia la recuperación del platonismo. No obstante, la filosofía hizo escasos progresos durante el periodo renacentista, que normalmente es considerado como un interregno entre la filosofía medieval y la filosofía moderna. El comienzo de esta última suele ser delimitado a partir de la obra de René Descartes, en parte basada en el rechazo de buena parte del bagaje escolástico.
FILOSOFIA MODERNA
En la Edad Moderna, las concepciones y reflexiones sobre el lenguaje se encuentran influenciadas por la filosofía griega y medieval. En este sentido esta no es una época de ruptura repentina con el horizonte cultural de la tradición filosófica, pues por un lado, se da la apropiación por parte de los filósofos medievales de los griegos, en especial de Aristóteles, y por otro lado, la importancia otorgada en el siglo XIII a las ciencias experimentales y a las matemáticas.
Los estudios sobre el lenguaje en la época moderna se inician con las investigaciones sobre el conocimiento elaboradas por los filósofos ingleses Hume y Locke, representantes del empirismo, como descartes, representante del racionalismo moderno2. El rechazo rotundo de la existencia de ideas innatas a favor de la experiencia, tesis central del empirismo frente al origen del conocimiento, procura una concepción del lenguaje que lo hace dependiente de la percepción. Para el empirismo las palabras son signos de ideas que utiliza la razón o el entendimiento con el fin de expresar sus pensamientos. El lenguaje, de este modo, es una propiedad de la razón a partir de la cual es posible la reflexión.
Dado que las ideas, tanto las simples como las compuestas, tienen su origen en las sensaciones recibidas de las cualidades sensibles de los objetos, en el caso de las ideas simples, y las nociones abstractas, resultado de la asociación y combinación de ideas simples, para el caso de las ideas compuestas.
Se ha catalogado a Descartes como el fundador de la filosofía moderna por cuanto la historia de la filosofía moderna es la historia del desarrollo del cartesianismo. Varios pensadores así lo consideran. Después de Aristóteles es Descartes quien más se esfuerza por construir una casa filosófica nueva y completa, así hayan sido muchos otros excepcionales. De gran estilo literario, un escritor para todos los hombres del mundo, filósofo, físico y astrónomo. En su obra el eje transversal está comprendido por el método, la física y la metafísica: toda la filosofía, es como un árbol cuyas raíces son la metafísica, el tronco es la física, y las ramas que proceden del tronco son todas las demás ciencias. Nace en Turena (Francia), el 31 de marzo de 1596, educado en el colegio jesuita de La Fléche. Su personalidad de características apasionadas por el saber y poco afán de los bienes externos, con una autoformación ejemplar hasta testimoniar la exaltación de la vida intelectual, hacen del personaje francés el mejor espíritu de la época como buscador incansable de la verdad.
Es él quien crea el sistema del racionalismo, con ello la filosofía del Renacimiento alcanza su madurez. El fundamento de todo saber, teórico y práctico, es la esencia racional del hombre. Descartes busca los principios racionales que han de permitir todo conocimiento, aquellos que han de derivarse las nociones sobre el mundo y sobre Dios. Es decir, que si el hombre quiere investigar la verdad, debe examinar primeramente su razón, su intelecto. Es en 1619 que tiene la primera intuición de su método, o Duda metódica que le permitirá tomar como instrumento en la búsqueda de tales principios. Esta consideración hace de descartes el padre fundador del racionalismo moderno. Todo el sistema cartesiano está colocado sobre la base del “cogito ergo sum”, pienso luego existo; y junto a él la idea de Dios. ¿Existe un ser del cual, aunque exterior a nosotros, precisa afirmar su existencia? Dios. En la argumentación de la existencia de Dios precisa: de nada no puede provenir nada; la causa no puede contener menos realidad o perfección que el efecto; en mí esta la idea de Dios como la de un ser infinitamente perfecto; yo soy finito y no he sido yo mismo quien pudiere haber producido tal idea; esta idea solo debe provenir de un ser que contenga realmente toda la perfección que yo me presento en ella;
Dios tiene que existir; esta pregunta sobre Dios sale del hombre mismo, de su conciencia; Dios mismo ha sembrado la idea de infinito; El mundo existe, además porque Dios existe; Dios es un ser omnipotente e infinitamente bueno; Dios substancia infinita (res infinita); El yo pensante: res cogitans: conciencia finita; La substancia es aquello que existe; no necesita de ninguna cosa para su existencia; solo Dios es Substancia; Ampliamente el concepto de substancia dice de todo lo que sólo necesita de la cooperación divina para su existencia; Las substancias, alma y cuerpo son completamente distintas entre sí, pero se comunican; ¿Cómo se comunica? Es Dios quien funda la comunicación.
El tema de la existencia de Dios, se encuentra en las Meditaciones Metafísicas; sin embargo se ha querido traer a colación este aspecto relacionado con la existencia Dios, como problema de la realidad en Descartes y visto a la luz de lo que él mismo llamó pruebas de la existencia de Dios y del alma, fundamentos de la metafísica, que se encuentra en la cuarta parte del Discurso del Método. TEXTO “PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS Y DEL ALMA, FUNDAMENTOS DE LA METAFÍSICA” POR: RENÉ DESCARTES ( RENATUS CARTESIUS): Examiné después atentamente lo que yo era, y viendo que podía fingir que no tenía cuerpo alguno y que no había mundo ni lugar alguno en el que yo me encontrase, pero que no podía fingir por ello que yo no fuese, sino al contrario, por lo mismo que pensaba en dudar de la verdad de las otras cosas, se seguía muy cierta y evidentemente que yo era, mientras que, con sólo dejar de pensar, aunque todo lo demás que había imaginado fuese verdad, no tenía ya razón alguna para creer que yo era, conocí por ello que yo era una sustancia cuya esencia y naturaleza toda es pensar, y que no necesita, para ser, de lugar alguno, ni depende de cosa alguna material; de suerte que este yo, es decir, el alma, por la cual yo soy lo que soy, es enteramente distinta del cuerpo y hasta más fácil de conocer que éste y, aunque el cuerpo no fuese, el alma no dejaría de ser cuanto es.
Francis Bacon publica Novum organum: Una de las obras más importantes de Francis Bacon fue Novum organum, publicada en 1620 con el subtítulo de Indicaciones relativas a la interpretación de la naturaleza. En ella, el filósofo inglés se mostraba partidario del razonamiento inductivo y otorgaba gran importancia a la observación y la experimentación. Por ello, Bacon ha sido considerado por muchos autores el precursor de la posterior revolución científica.
Vínculos relacionados
Thomas Hobbes publicó en 1651 Leviatán, obra clave de la ciencia política donde el filósofo inglés expuso su teoría del Estado. Se basaba en la afirmación de que el hombre acepta la institución de aquél a partir de un “contrato social”. Éste viene motivado por la imposibilidad de vivir en el estado natural, donde “el hombre es un lobo para el hombre”.
John Locke publica Ensayo sobre el entendimiento humano: Fue máximo representante del empirismo filosófico, culminó la redacción de una de sus principales obras, Ensayo sobre el entendimiento humano, en 1666, aunque su publicación no se produjo hasta 1690. En dicho tratado, el filósofo inglés afirmaba que la mente de un individuo es, en el momento de su nacimiento, una tabula rasa u hoja en blanco sobre la que la experiencia imprime el conocimiento.
Berkeley publica Tratado sobre los principios del conocimiento humano: George Berkeley publicó en 1710 la obra capital de su sistema filosófico: Tratado sobre los principios del conocimiento humano. El filósofo irlandés pensaba que las percepciones sensoriales son los únicos objetos de conocimiento. En virtud de ello, afirmó “ser es ser percibido” y se anticipó a la moderna escuela filosófica del fenomenalismo.
FILOSOFIA CONTEMPORANEA
El nombre de positivismo se debe al francés Auguste Comte, que nació en Montpellier en 1798, vivió en París desde 1816, habiendo conocido allí al sociólogo Claude de Saints Simon; enseñó en el Politécnico y murió en 1857. Comte poseía amplios conocimientos de las ciencias empíricas y quería fundamentar todo el saber, incluida la doctrina social, refiriéndolo únicamente al dato «positivo». De ahí que se le considere fundador de una sociología empírica. A su obra capital curso de filosofía positiva (6 vols., 1830-1842) siguió más tarde el Systeme de politique, ou traité de sociologie instituant la religion da l’humanité (4 vols., 1851-1854) y otros escritos. Positivismo significa para Comte la limitación del conocimiento científico y filosófico exclusivamente al dato «positivo», a los hechos de experiencia. Esta concepción estaba preparada por el empirismo de Hume y en Francia ya la habían defendido los enciclopedistas La Mettrie, d’Alembert, Holbach y otros, Y cuyo espíritu influye directamente en Comte, pero que ahora, en la época de la restauración y tras el caos originado por la revolución francesa y por el imperio napoleónico— parecía que todo debía empezar de nuevo, incluso en el mundo del espín-tu y de la cultura. Revive así la fe de la ilustración en el progreso ilimitado de la ciencia; y encuentra su expresión en la famosa ley de los tres estadios. Comte distingue en la evolución histórica una edad teológica, una metafísica y una tercera positiva. En el estadio primero, el teológico, se da la fe religiosa en fuerzas
y poderes sobrenaturales, que influyen directamente en el mundo; el resultado es una imagen mítica del mundo. Esa imagen desaparece cuando el pensamiento filosófico se impone en el estadio metafísico, en el que se pretende explicar la realidad a base de leyes generales del ser y del acontecer. Mediante el progreso victorioso de las ciencias todo ello desemboca en una era positiva, que se libera de los prejuicios de la teología así como de las especulaciones de la filosofía y se limita a una investigación científica positiva del mundo. Sólo así se puede conocer y aprovechar la realidad de una manera objetiva. Comte se ve a sí mismo como el fundador de ese estadio positivo, en el que la humanidad puede llegar a ser realmente libre, alcanzando un verdadero progreso y la genuina salvación. El positivismo se presenta con la pretensión mesiánica de la liberación universal. Con un pathos abiertamente religioso Comte y sus secuaces proclaman una religion de l’humanité.
Hegel publica Fenomenología del espíritu: En su Fenomenología del espíritu, obra clave de la historia de la filosofía occidental publicada en 1807, el pensador alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel afirmaba que el saber absoluto es el fin y objetivo de la historia, que reconciliará a todos los contrarios en su unidad, allí donde “el espíritu tenga conciencia de ser espíritu” y logre conocer “como él es en sí y por sí”. Obras como esta han de explicarse los conceptos y problemas de la filosofía, de modo que sea posible una investigación propiamente filosófica, capaz de preparar el terreno a unos planteamientos teóricos renovados con vistas al trabajo de cada ciencia particular. Entre los numerosos pensadores cuyo pensamiento podría calificarse de más o menos fenomenológico, aquí sólo podemos referirnos a algunos de los más importantes. Con la identificación especulativa, ideada por Hegel, de substancia y sujeto, idea y realidad, movimiento y eternidad, la figura mental de la metafísica alcanza su última cima llegando con ello a su agotamiento.
En general, hasta Hegel, la idea de esencia tiene prioridad sobre la de existencia, pues ésta se basa en aquélla. Para algunos pensadores puede incluso deducirse de un análisis de la esencia. Pero la existencia va cobrando importancia, por cuanto la esencia se relega al campo lógico, mientras que la esencia metafísica, la esencia real, es la existencia. Para Hegel la realidad está en sus apariencias, no en la esencia que tiene el valor de una imperfecta captación de ella, sólo válida para un determinado momento del despliegue de la idea. Esta crítica del concepto de esencia desplaza el interés de la filosofía por la esencia, a la que se concibe de manera distinta, mucho más ligada con el fenómeno. No se trata ya de buscar una esencia que justifique el fenómeno, sino de que lo que se presenta, lo que existe, si tiene esencia, está tejida de su mismo existir. Esta prioridad por la existencia domina en todas las directrices de la filosofía contemporánea.
Ludwig Feuerbach nació en 1804; estudió primero teología en Heidelberg, pasando en 1824 a Berlín para escuchar allí a Schleiermacher y sobre todo a Hegel - Por influencia de éste se dedicó a la filosofía, aunque pronto adoptó un distanciamiento crítico frente al idealismo. Los nada convencionales (Pensamientos sobre la muerte y la inmortalidad), publicados en 1830, influyeron en el desarrollo de su curso académico; en 1836 se separó del servicio universitario viviendo el resto de su vida como científico independiente. En sus primeros escritos importantes se ocupó de la filosofía del siglo XVII y comienzos del XVIII. En 1839 con la (Crítica de la filosofía hegeliana) lleva a cabo su rechazo definitivo del idealismo especulativo al tiempo que se vuelve hacia un materialismo sensualista. En 1841 publica su obra capital crítica religiosa: La esencia del cristianismo. A ésta le siguieron dos escritos filosóficos, que en forma de tesis bosquejan una antropología sensualista: Tesis provisionales para la reforma de la filosofía (1842) y principios de la filosofía del futuro (1843). Sus obras posteriores apenas superan ya las posiciones aquí alcanzadas. En 1845 publicó un tratado sobre La esencia de la religión y el año de la revolución (1848-1849) pronunció en el Ayuntamiento de Heidelberg una serie de conferencias sobre el mismo tema, que llamaron poderosamente la atención. En 1857 apareció su (Teogonía) en la que intenta fundamentar su crítica de la religión en la psicología instintiva. Feuerbach murió en 1872. A comienzos de los años 40 influyó profundamente en el pensamiento de los jóvenes hegelianos, aunque le separaba de los mismos su ruptura radical con Hegel y su escaso interés por las cuestiones concretas de la política y de la sociedad de su tiempo.
Crítica de la religión: Mediante su crítica lo único que Feuerbach quiere destruir es la no verdad de la religión, para que aparezca libremente su verdad. Esta consiste en que el hombre entra en relación con su propia esencia específica. Lo que caracteriza al hombre como especie es su facultad de poder convertirlo todo, incluso a sí mismo, en su objeto, el no estar ligado exclusivamente a ningún objeto: el hombre dispone de una conciencia de lo infinito. La religión es verdadera, pues, en la medida en que es «conciencia de lo infinito>. Por contra, su no verdad consiste en presentar la esencia específica humana, única que realmente es infinita y que en la historia se desarrolla conforme a sus posibilidades, como una esencia extraña y distinta del hombre, y en no comprender que «todas las determinaciones de la esencia divina son determinaciones de la esencia humana>. «Por ello la fe en Dios es la fe del hombre en la infinitud y en la verdad de su propia esencia, en su libertad e ilimitabilidad absolutas.> Lo divino no es la humanidad del individuo sino la
esencia de la especie humana”.
Su método crítico-religioso, que él personalmente describe como «críticogenético>, como un «análisis histórico-filosófico» y como un «método de la química analítica», no penetra más allá de la superficie del fenómeno, pese al abundante material de historia de las religiones reelaborado. Es un dato sin explicar que el hombre rastrea el «deseo> de infinitud. Al caracterizar la religión como «conciencia de lo infinito>, ignora dimensiones esenciales del acto de fe cristiana.
John Stuart Mill: John Stuart Mill (1806-1873), hijo del conocido historiador o y psicólogo James Mill (1773-1826), es sobre todo sicólogo y en su tiempo fue un representante decisivo de lo que se denomina psicologismo. Es también empirista y positivista, ya que parte en exclusiva de la experiencia: lo único que nos viene dado directamente son los contenidos de una percepción sensible actual. La conexión y reelaboración de tales contenidos se hace mediante la asociación de ideas (cf. Hume). No existen conceptos generales, sino sólo nombres pata los datos sensibles. El empirismo se mantiene dentro de las fronteras del sensualismo y del nominalismo.
La metafísica inductiva: No puede negarse que en el decurso del siglo XIX el pensamiento metafísico entró en crisis con la caída de las filosofías idealistas, la supervaloración de las ciencias naturales y la difusión del fenomenismo; y si no naufragó definitivamente la metafísica, en este contexto nació la metafísica inductiva.
Un grupo de pensadores, procedentes en su mayoría de las ciencias de la naturaleza, quiere superar el positivismo y materialismo de la imagen mecanicista del mundo y llegar a una metafísica en el sentido de una visión cristiana de la realidad cósmica.
Y piensan que para ello pueden ampliar el método inductivo de las ciencias naturales y alcanzar así un conocimiento metafísico de toda la realidad. Como la ciencia de la naturaleza a partir de la observación de los fenómenos particulares y de su regularidad concluye la existencia de unas leyes universales de la naturaleza, así también mediante la abstracción y generalización cabe concluir la existencia de unas leyes ontológicas generales y necesarias. Hoy diríamos que tal empeño resulta tan bien intencionado como sumamente problemático. Pues, como también en las ciencias empíricas la elaboración inductiva de unas leyes universales se ha trocado en un problema, la visión metafísica ha de llegar por otro camino. Pero la tentativa no deja de ser expresión de una época que todavía se encuentra bajo la norma ideal de una ciencia natural exacta.
FILOSOFIA ACTUAL
El concepto “filosofía actual” encierra la exigencia de una transformación de la filosofía clásica, que no debe limitarse a ser sólo interpretación. Sin embargo, semejante transformación es costosa y exige abandonar algunas de las categorías clásicas de la tradición filosófica, para abordar la empresa de construir una filosofía “transustanciadora”.
Juan David García Bacca
JHON RAWLS Nace en Baltimore, Maryland (EE. UU.) en el año de 1921, y fallece en 2002. Se desempeñó como profesor de la Universidad de Harvard. Su obra ―Teoría de la Justicia‖, publicada en 1971, ha sido considerada como una recuperación de la filosofía política, opacada entonces en el mundo anglosajón por los estudios científicos sobre el poder.
En contra del utilitarismo, Rawls se propuso adaptar a nuestra época la tradición contractualita de Hobbes, Locke, Rousseau y Kant. Para él, ―la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento‖. Para establecer los criterios de una sociedad justa, el autor norteamericano diseña una estrategia hipotética, la posición original. En ella, los agentes carecen de información sobre su puesto específico en el seno de la sociedad (velo de ignorancia), y por lo tanto están dispuestos a acordar las reglas que les sean más favorables en el caso de tener la situación más desventajosa. Es así como se establecen los dos principios de justicia, que de modo simplificado se resumen así:
1- El principio de igual libertad, en virtud del cual en una sociedad justa nadie obtendrá mayor grado de libertades si esto implica disminuir el grado de libertades de otro de los integrantes del cuerpo social.
2- El principio de diferencia, según el cual en una sociedad justa las desigualdades económicas introducidas serán válidas si benefician a los más desfavorecidos.
Juan David García Bacca (1901-1992), filósofo español, nacionalizado venezolano. Nacido en Pamplona (Navarra), se licenció (1934) y doctoró (1935) en Filosofía por la Universidad de Barcelona, centro del cual fue también profesor de Filosofía y Lógica Matemática, antes de tener que exiliarse a causa de la Guerra Civil española. Fue después profesor de Filosofía en la Universidad de Quito (1939-1942) y continuó su carrera docente en México y Venezuela, país este último cuya nacionalidad adoptó y en el que dirigió el Instituto de Filosofía de la Universidad de Caracas. En esta institución impartió clases hasta su jubilación.
García Bacca escribió una obra muy amplia de carácter variado, que incluye traducciones al castellano de filósofos clásicos, obras de historia de las ideas y una serie de originales ensayos filosóficos en los que expuso su pensamiento. Fue uno de los primeros intelectuales españoles que introdujo el rigor del análisis de la lógica formal en sus ensayos y es el autor del primer tratado de lógica simbólica publicado por un filósofo español: Introducción a la lógica moderna (1936).
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